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28/04/2019

El papel de los servicios de prevención ajenos en la prevención de riesgos laborales #28PRL

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo #28PRL, nuestro director de Prevención de Riesgos Laborales, Lorenzo del Pozo, nos explica cuál es la labor de los servicios de prevención ajenos y como contribuyen a la seguridad y salud laboral en nuestro país.

En España existen dos modalidades preventivas para las empresas públicas y privadas. Una se basa en los recursos propios de la empresa, ya sea en la creación de un servicio de prevención propio, en la designación de trabajadores o en la creación de servicios de prevención mancomunados. Las empresas que cuenten con más de 500 trabajadores, o  con más de 250 si la actividad que desarrollan supone un especial riesgo, deben contar con un servicio de prevención propio. La otra opción es recurrir a servicios de prevención ajenos acreditados por la autoridad laboral.

El Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención regula las modalidades de integración de la actividad de prevención dentro del conjunto de actuaciones de una empresa y en todos los niveles jerárquicos de la misma, en función del tamaño de la empresa y de los riesgos o de la peligrosidad de las actividades desarrolladas en la misma.

El modelo permite al empresario público y privado contratar uno o varios servicios de prevención ajenos. Además, las empresas que recurren a medios propios también tienen permitido recurrir a servicios de prevención ajenos como complemento.

Nuestro Director de PRL defiende el modelo de servicio de prevención ajeno frente a otros modelos, ya que más de 20 años de aplicación del Real Decreto han demostrado que los recursos propios de las empresas destinados a la labor preventiva tienden a tener menor independencia y capacidad operativa que los servicios externos.

En ocasiones, el servicio de prevención debe realizar informes sensibles que implican la comunicación a la dirección de una empresa de instrucciones o medidas comprometidas (desde el punto de vista de la organización y de la economía de la empresa), lo que es más fácil para una entidad externa que para un técnico interno. Un servicio de prevención ajeno ofrece, además, una mayor especialización en determinadas actividades, complementando al servicio de prevención propio y llegando a donde éste no llega. Por tanto, cada vez es más habitual que los servicios de prevención propios de grandes compañías recurran a servicios ajenos para determinadas prácticas preventivas a las que resulta complicado dar un tratamiento internamente, como mediciones higiénicas comprometidas, elaboración de planes de autoprotección y cálculos de ocupación, elaboración de documentos contra explosiones, análisis de la seguridad de máquinas y equipos, etc.

Evitar el gasto de una baja laboral de un único trabajador durante 15 días al año supone suficiente ahorro económico como para sufragar la contratación de un servicio de prevención ajeno.

Lorenzo del Pozo nos deja una reflexión final sobre la utilidad de los servicios de prevención, considerados por parte de la población laboral como un gasto obligatorio y exigido por la legislación pero carente de contenido propio. Es necesario poner de manifiesto que cuando un técnico de prevención obliga a la modificación de una máquina, a la protección de un desnivel o al cese de una actividad, lo hace para proteger la seguridad y salud de las personas. Corregir el mal uso de una escalera de mano por parte de un trabajador suele prevenir su más que probable caída y las consecuencias de la misma, que pueden ser más o menos graves. Evitar accidentes de trabajadores es evitar bajas laborales y, por tanto, reducir costes directos de personal.

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